Resistencias: tipos, usos y cuidados

La resistencia es una parte fundamental del cigarrillo electrónico, por no decir la principal, ya que es la que obra la magia: transformar el líquido en vapor.

El funcionamiento es el siguiente: se pulsa el botón de encendido del dispositivo, la electricidad fluye a través de la resistencia y se calienta. Entonces, la mecha (que suele ser un algodón), coge temperatura y es cuando empieza a vaporizar el líquido con el que está empapado el algodón (o cualquier otro material absorbente que sea).

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Cuando el líquido se evapora, la mecha se seca, pero es un proceso que nunca acaba. Como el tanque que rodea la resistencia está siempre lleno (o debería) de líquido, éste está continuamente fluyendo y, cuando se da una calada, la mecha se empapa de nuevo ¡y empieza otra vez la fiesta!

Tipos de resistencias: comerciales y artesanales

Existen dos tipos de resistencias: las comerciales y las artesanales.

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Las resistencias comerciales son las fabricadas por diferentes proveedores (Aspire, Smok, Joyetech…), como las que tenemos disponibles en nuestra tienda online.

En general, son las que más conocemos y utilizamos todos con mayor frecuencia. Cada una tiene una cantidad de metal diferente en función de la marca y un drenaje (que suele ser más pequeño que el de las resistencias artesanales). Alcanzan una temperatura óptima y, en ocasiones, el sabor puede verse un pelín alterado.

Por su parte, las resistencias artesanales son las que nos fabricamos nosotros mismos, aunque hoy en día se pueden adquirir ya hechas en comercios especializados en el vapeo (como es nuestro caso).

La principal ventaja de esta clase de resistencias es su porosidad, ya que mejora notablemente el sabor.

Prácticamente todos los ‘vapers’, si nos dan a elegir, nos decantamos por resistencias que nos brinden una buena cantidad de vapor sin que se caliente demasiado y sin que cambie el sabor del líquido. 

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Por eso, la clave está en una resistencia equilibrada, que contenga el metal justo, que produzca el vapor suficiente, que la temperatura que alcance sea buena, y que sea lo más porosa posible para que el e-liquid se evapore directamente.

¡Es una auténtica gozada disponer de resistencias artesanales que se ajusten a las preferencias de vapeo de cada uno!

¿Cómo alargar la vida útil de las resistencias?

Saber que todas las resistencias, tanto comerciales como artesanales, tienen una vida útil es importante. Llega el momento en el que el líquido deja de saber y tiene gusto a quemado/metálico o, simplemente, deja de generar vapor.

Si sucede esto, es síntoma de que el momento de cambiar la resistencia ha llegado. Y no hace falta que nos lo diga nadie porque ¡vaya si nos damos cuenta!

A mayor potencia y menor ‘ohmniaje’, más vapor pero menos vida útil de la resistencia.

Ese (mal) sabor es inconfundible, y, como hemos comentado, la producción de vapor es mucho menor, algo que, los reyes del vapor :), notamos ipso facto.

También puede ocurrir que la resistencia no esté quemada del todo, sino sólo ligeramente, aunque esto también es señal de que algo no marcha bien… 

Y, a veces, puede sentirse sabor a quemado nada más reemplazar una resistencia ya estropeada. Ante esto, no preocuparse, porque lo suyo es que desaparezca tras unas caladas. En el peor de los casos, la solución pasaría por cambiar el e-líquido.

Las caladas con sabor a quemado pueden ser porque el algodón está seco o la mecha tenga puntos que no están bien empapados.

Con el fin de solventar todos estos ‘problemillas’, a continuación te damos una serie de indicaciones para que ‘mimes’ la resistencia de tu e-cig y disfrutes siempre de un vapeo agradable: 

  • Moja la resistencia antes del primer uso: Echa unas gotitas de líquido en la parte visible del algodón de la resistencia, pero con cuidado y sin empaparlo demasiado. 
  • No des muchas caladas muy seguidas unas de otras. Cuando se dan muchas caladas seguidas, el algodón se seca más rápido de lo que se humedece la resistencia, y esto puede traducirse en cierto sabor a quemado. O sea que hay que tener paciencia y esperar el tiempo suficiente para que la resistencia se impregne bien de líquido. Vamos, lo que viene siendo hacer un uso normal del vapeador.
  • Vapea a la potencia correcta: Encontrar el punto justo es cuestión de prueba/error. Hay que tener presente el ‘ohmniaje’ de la resistencia, porque es lo que nos va a marcar el rango de potencia. Con potencias bajas, se vapea menos líquido del que hay en el algodón, reduciendo el riesgo de quemarlo y prolongando la vida útil de la resistencia, mientras que con potencias altas se consiguen nubes de mayor tamaño y más sabor del líquido, pero se seca antes el algodón.
  • Mantén el tanque siempre con líquido: Asegúrate de que el nivel del líquido no está por debajo de la parte donde se ve el algodón. Otra opción es mover el tanque de un lado a otro para que el líquido moje el algodón, pero esto da más pareza…
  • Usa el modo Control de Temperatura: Se trata de una función que, actualmente, incorporan casi todos los cigarrillos electrónicos (Vaporesso, Aspire…), y que sirve para ajustar la temperatura a la que quieres que se caliente la resistencia de tu mod. Cuando se alcanza esta temperatura marcada, el cigarrillo electrónico corta la potencia para que no siga calentando. 

Como ves, el mundo de las resistencias ¡da para mucho! 

Por suerte, en YonofumoYovapeo tenemos una amplia selección de resistencias artesanales y comerciales para ponerte las cosas más fáciles y ayudarte a elegir la más apropiada para tu kit, pues no necesita la misma un Vaporesso Swag que un Smok x8, por ejemplo.

Además, y ya para terminar, te dejamos un foro abierto en la web de ‘El Mono Vapeador’ que, precisamente, habla sobre las resistencias y que, como a nosotros, puede resultarte muy útil e interesante.

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